Es importante saber decir que NO, saber poner límites desde el apego seguro para poder tener un buen vínculo con las demás personas, y sobre todo con uno mismo, sin miedo a ser rechazados, pudiendo expresar las necesidades que percibimos con un mensaje asertivo.
Por ejemplo, cuando nuestro apego de base ha sido evitativo , recibimos el NO como un “ No porque no ”. Cuando este apego ha sido ansioso ambivalente, por ejemplo, nuestro inconsciente recibe este NO como una amenaza, y querremos conseguir el SÍ a cualquier precio.
Es un adverbio de negación, pero esto no significa que esta palabra en sí sea negativa.
Encontramos un equilibrio a la hora de sostener el NO, cuando activamos la parte frontal de nuestro cerebro, es decir, el neocórtex, que nos ayudará a gestionar nuestras emociones, regularizando el sistema límbico y gestionando nuestro instinto más primarios del sistema reptil. Todo esto nos resulta más fácil cuando activamos esta capacidad resiliente .
A veces este NO puede trasladarnos a conectar con un trauma no resuelto y, por consiguiente, a una situación de estrés postraumático.
Por tanto, gestionar bien un NO nos ayuda a llegar al equilibrio. Esta coordinación y armonía entre el SÍ y el NO nos ayuda a trascender más allá de lo bueno o de lo malo en las decisiones que tomamos. Cuando trascendemos, llegamos al estado de resiliencia, es decir, somos capaces de aceptar un SÍ o un NO sin provocar un desequilibrio entre los demás y nosotros.
A veces un N O nos puede activar recuerdos de la infancia . Cuando este NO está acompañado con palabras amorosas, puede ayudarnos a reflexionar sobre los límites para adaptarnos mucho mejor a nuestro entorno natural y social.
Un NO nos ayuda a gestionar nuestra integridad. El tono, la frecuencia, la velocidad, puede determinar un significado u otro, una función u otra, dentro de nuestras relaciones.
Contestando a la pregunta: ¿A qué cosas debo decir que NO? Un NO a las cosas que no nos hacen sentir bien; parece muy fácil de decir o escuchar… pero el día a día a veces no es tan llano. Quizá sea uno de nuestros retos, aprender a decir que NO, a un trabajo, a una relación, a hablar de un tema, a una acción oa un pensamiento…
En definitiva, diremos que NO a todo lo que no venga desde el amor.